lunes, 6 de diciembre de 2010

No hay noche que pase sin que las lágrimas se despidan de mis ojos agobiados para terminar su recorrido en mi remera o pantalón. Al menos mantengo la pequeña esperanza de que todo va a mejorar, deseo que mejore. Para colmo me prestaron un libro muy bonito, pero triste, muy triste, no leí ni el cuarto del libro que me hizo llorar a montones. El libro se titula como “mi planta de naranja lima”, y me cautivo. Siguiendo con el tema de la tristeza que ya me tiene harta, este finde semana fue el mejor, no me volé la cabeza con nada, solo me enfoque en pasarla bien y ahuyentar los fantasmas de mí, lejos.

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