lunes, 29 de noviembre de 2010

Tengo que parar, no puedo parar. Por las noches repaso mi vida rápidamente y me doy cuenta que se me escapa de mis manos, siempre pensé que no necesitaba nada, pero no es así, necesito alguien que me escuche, que al menos asienta con la cabeza escucharme. Definitivamente tengo miedo de no estar del todo cuerda, de no tener solución. Medíquenme, quiero dormir, hace dos días no pego un ojo, me acuesto pensando que “mañana será otro día”, podes volver a empezar, “no necesitas nada, solamente vos”. Bullshit! Siempre necesito algo, aunque lo niegue, y aunque no parezca siempre espero más y más. Aunque sienta rechazo a mi familia, los necesito, nunca me abandonen. Pero al mismo tiempo soy “esto” por culpa de ellos.

Por otro lado estas vos, el amor de mi vida o al menos eso pensé. Anoche me pasaste a buscar por casa, no estaba muy contenta de verte, sinceramente. Fingí una vez más que está todo bien, pero no es así. Solo quería que alguien me abrazara, no me importaba quien, necesitaba sentirme querida, protegida. Soy patética, bravo! Otro defecto para Florencia, como si no me alcanzara con todos los que ya tengo que soportar y que mil veces trate de cambiar.

Ahora escúchame, pero no me toques, pensé cuando me besabas. Miramos una película, ya no recuerdo el nombre, pero era más aburrida que la muerte misma. Llego el final de la bendita peli y me quería ir, no quería dormir a tu lado, no te quería tener cerca. Al recordar todo el mal que me hiciste en los dos años y meses que estuvimos se me cierra el estómago. Llevo todas tus mentiras clavadas como espinas en la piel. Me llevaste a casa, y te querías quedar un rato afuera, rápidamente te conteste que tenía sueño, que necesitaba descansar, otra mentira más, no necesitaba dormir, necesitaba que te vayas, que te esfumaras ese preciso instante de mi casa, de mi vida. Vernos nuevamente después de siete meses de que terminamos no cambia nada, seguís siendo el mismo. Yo lamentablemente no tengo nada para darte, estoy vacía, me consumo lentamente. De tu parte supuestamente me seguís “amando”, no lo sé con seguridad, cada vez que me lo decís siento que me mentís una y otra vez…

Hasta cuando voy a seguir jugando a esto? Ya está, todo se terminó, no tengo que rendirme a tus pies, pero tenes una fuerza gravitatoria que se apodera de mí por más que no tenga nada que ofrecerte, soy adicta a vos, te tengo, te consumo, al rato no te quiero más. No te tengo, y te necesito, te busco. Y así de vueltas a empezar. Por eso tengo que parar, NO PUEDO PARAR!

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